sábado, 28 de diciembre de 2013

Tente en mejor estima...


Ese "tente en mejor estima..." es algo simple de decir y es a su vez algo que debería decirse a todo el mundo y a su vez aplicarse a uno mismo, pero que en el mundo del sexo de pago puede terminar por convertirse en una norma a seguir y en un pensamiento positivo que debe aplicarse en cada momento del día y sobre todo en cada momento en que se ejerza la profesión...

¿Cuantas mujeres que ejercen esta profesión terminan por decir o pensar eso de: "No valgo nada... ni nadie puede quererme porque soy una puta"?.

Por desgracia he oído esa frase más de una o dos veces..., por no decir que las he oído muchas veces. Y es que hay muchas mujeres, que como tantas, entran en esta profesión por necesidades económicas pero que nunca llegan a asumir esa decisión y aunque ejerzan de modo profesional su trabajo, en su mente no aceptan esa situación y viven con la amargura de sentirse degradadas y menospreciadas por ellas mismas, ya que aunque no lo aparenten viven con la losa sobre ellas de que están ejerciendo un trabajo que las hace menos personas y menos válidas para los demás...

Triste ver y sentir eso en personas de gran valía... pero que asumen la profesión como un menosprecio a esa valía...

Todas y cada una de la mujeres que trabajan en el sexo de pago deberían y deben ver este como una profesión y nunca como algo que las degrade como personas. Es más, deberían ver esta profesión como algo que las haga valorarse aún más como personas, como algo que les de un verdadero plus a su personalidad porque han sabido tomar una decisión que no fue fácil en sus inicios, porque han sabido ejercer una difícil profesión con esmero con entrega con actitud, porque han sabido mantener siempre la sonrisa en su rostro en momentos en que a lo mejor deseaban dejar que fluyesen las lágrimas, porque han sabido dejar salir facetas de su modo de ser que a lo mejor no conocían, porque ejerciendo su profesión han demostrado que tienen empatía hacía los demás, aparcando sus males propios para apoyar a sus clientes de modo físico o moral, porque han sabido, aunque a veces no lo vean, ser mejores personas, ser mejores en lo que hacen y ser capaces de mostrar y demostrar su verdadero valor como personas...

Si, muchas de ellas no lo ven y deberían verlo... y todas ellas deberían cambiar ese: "No valgo nada... ni nadie puede quererme porque soy una puta", por... "Soy puta y eso demuestra lo que valgo, de modo que para quererme... has de valer mucho"

Que no falte la autoestima, porque vuestro trabajo se la merece toda...

sábado, 24 de agosto de 2013

El deseo...

 
 
El deseo a veces es volátil y en otras ocasiones el deseo es perpetuo...
 
Vamos y venimos a través del mismo y en muchas de las ocasiones ni sabemos que lo ha motivado ni entendemos que lo ha generado, pero si que sentimos que nos llama y por ello anhelamos vivir ese deseo y satisfacer esa "ansia" de placer que parece ser lo único que nos motiva e interesa...
 
Así es el deseo, ese algo que palpita sin que hayamos hecho nada por hacerlo palpitar y que cuando lo hace nos incita a vivirlo.
 
Pero lo cierto es que no siempre sentimos esa llamada, si no que hay épocas en que sentimos deseo en todo momento, en cada instante, en cada situación y antes personas variadas y en casos muy distintos. Son esos momentos en que el deseo es uno con nosotros y en el que las sensaciones que nos piden placer están ahí, a flor de piel, queriendo ser vividas, queriendo ser saciadas, queriendo ser vividas y sentidas. Y cuando sentimos esa llamada del deseo, nos dejamos llevar o nos queremos dejar llevar para tras vivirlo seguir deseando vivirlo más y más. Y es que en estos casos el deseo se retroalimenta, el deseo se llama a si mismo y es el mismo quién nos hace creer en más y en desear más a pesar de que ya hemos hecho lo querido por calmarlo. Pero es que en estos casos..., es insaciable, y alimentarlo le da más apetito, le crea más deseo y cada uno lleva a otro y a seguir y seguir...
 
Así es el deseo...
 
Pero también es cierto que en otro momentos el deseo está apagado, dormido, aletargado, sin ganas de nada ni de nadie y aunque se le llame... no acude.
 
Así es el deseo, ese algo que en ocasiones ni existe ni se le espera y que pase lo que pase a nuestro alrededor sigue ausente sin dar señales de vida.
 
Va en los dos sentidos, en el de ida y en el de venida, en el de motivar y en el de letargo, en el encender y el apagar... y hagamos lo que hagamos el funciona por libre y acude cuando quiere para irse cuando lo place...
 
O no es así y... ¿algo en nosotros, en nuestro interior es lo que le llama y le dice adiós?. Preguntas sin respuestas, problemas sin soluciones..., pero sea como sea, me gusta el deseo, me gusta sentirlo, me gusta vivirlo, me gusta llenarlo, me gusta saciarlo... para volver a alimentarlo y seguir sintiendo su llamada para seguir disfrutando de él y con él...
 
Así es el deseo...

domingo, 24 de febrero de 2013

Por que soy una profesional...



Te gusta ella, sabes que te atrae, sabes que lo que muestra te convence, sabes que lo que ves te seduce..., pero sigue con esa duda.

Cuando estamos con una profesional del sexo, con la que por la vía que sea hemos contactado, siempre terminamos por pensar esas cosas, por tener esas dudas, por tener ese temor a que nada sea como parece y la experiencia no sea lo esperado y deseado...

¿Cómo saber si será un "éxito"?, ¿cómo saber si lo que nos gusta antes de.., se convertirá en un nos gusta durante...?. Nadie tiene la respuesta, nadie sabe a ciencia cierta si será así o no a no ser que se aventure a probar, a descubrir, a arriesgar por vivir ese momento deseado esperando que ella sea la que nos va a hacerlo vivir.

Esas cosas se piensan, pero también se puede preguntar, porque las palabras son a veces envolventes y nos hacen decidirnos por el si definitivo o también pueden hacer que frenemos el impulso nacido del deseo atractivo. Aunque la verdadera pregunta es que preguntar, que decir para saber, para descubrir.... Y de nuevo nadie tiene la respuesta exacta...

En más de una ocasión me he encontrado en esa disyuntiva de tomar la decisión sobre si decir si o no a la tentadora dama que me estaba atrayendo sugerente pero a la que a la vez me creaba esa incertidumbre sobre si sería un acierto o un error seguir adelante con ella. Y por ello les he planteado la más simple de las preguntas, la más absurda de las preguntas..., pues puede contestarse del modo que yo desee oír sin ser la realidad, pero... es la que me nace, porque en la respuesta o en como se de, más allá de las palabras, puedo encontrar el impulso final que me haga decir si o me haga decidir por el no...

Y por ello pregunto:

"¿Por qué debería irme contigo y no con otra...?, ¿por qué debería dejarme llevar por ti...?, ¿por qué tu has de hacerme pasar un momento maravilloso e intenso?, ¿por qué debo creer que tu vas saber darme lo que necesito...?, ¿por qué debo creer que vas a entregarme todos mis deseos...?, ¿por qué...?"

Respuestas de todos los tipos, de todos los colores, con todos los matices, con mejores y peores razones, con buenas y malas razones... Pero por encima de todas, una respuesta contundente, una respuesta convencida y una respuesta por su simple y aplastante lógica, demoledoramente eficiente:

"Porque soy una profesional.."

Irrefutable...

Y es que el sexo de pago es eso, una profesión, donde se espera que este ejercida por profesionales, por personas que saben hacer su trabajo y entienden que ese saber hacer su trabajo es conseguir que el cliente reciba y encuentre en ese encuentro íntimo todo aquello que andaba buscando... Y aunque el sexo de pago no siempre es bien entendido, lo cierto es que es eso..., una profesión, y como tal debe ser ejercida por profesionales y que a su vez como en toda profesión, uno puede encontrarse buenos y malos profesionales...

Aunque luego, uno se plantea nuevas preguntas, como podría ser si el sexo de pago está siempre ejercido por profesionales, pero... esa es otra pregunta...

sábado, 19 de enero de 2013

En la humedad de un jacuzzi...

Hace tiempo escribí mi primera "experiencia sexual" en un jacuzzi... y hoy la recupero ante un humedo recuerdo excitante en mi mente y por ello quiero compartir lo vivido aquella primera vez.




No era la mujer mas bella del mundo...
No era la mujer mas voluptuosa del mundo...
No era la mujer mas...

Pero si era la mujer mas provocadora que me había encontrado...
Pero si era la mujer mas sensual que me había encontrado...
Pero si era la mujer mas...


Poco a poco me cautivo..
Poco a poco supero mis barreras...
Poco a poco se acercó a mi...
Poco a poco me derritió..
Poco a poco me sedujo por completo...
Poco a poco...

Y de su mano conocí placeres sensuales..
Y de su manos conocí situaciones excitantes...
Y de su mano conocí el sexo mas morboso...
Y de su mano...

En mi vida había estado en un jacuzzi..., y menos pensaba conocer uno acompañado de aquella mujer de rompe y rasga.. no por ser la mas bella pero si por ser la mas sensualmente provocadora y morbosa que jamás había conocido...
Sus besos cálidos, humedos, largos y profundos como pocos me habían llevado ya al extremo de la excitación... Era un hombre entregado al deseo, entregado a su deseo, entregado a ser lo que lla desease que fuese...
El jacuzzi.., burbujeante y humeante... me llama.. y me llama a entrar en el en apasionante compañía...
Ella me ha llevado hasta alli... y sin dejar de besarme, sin dejar de acariciarme me despoja de mi ropa y me lleva hasta el borde del jacuzzi, para... con esa voz insinuante que me había ido regalando todo el tiempo decirme: “Entra... relajate y disfruta...”

Y allá estaba yo, invadido por la burbujeante sensación del agua a mi alrededor.. mirando como aquella mujer me regala “sólo para mis ojos” un maravilloso striptease en que poco a poco fue iluminando mi mirada con un sensual despojarse de ropa... mostrando su piel tersa y desnuda...
Mi excitación no ceso de subir en ningun momento.. solo contemplando a esa mujer que pronto iba a estar a mi lado.. o tal vez encima.. o tal vez debajo.. No lo sabia, pero seguro que iba a estar dentro del jacuzzi conmigo...

Y entró...
Y se acercó a mi...
Y me acarició..
Y el agua entró en una mayor ebullición...

Besos, caricias, lenguas avidas una de la otra, manos que se tocan, manos que se buscan...
Y ella en su sensual morbosidad... coge la copa de cava que habiamos traido con nosostros y.. echando su cuerpo para atrás.., mostrándome sus firmes pechos... deja caer el preciado néctar del cava sobre sus pechos.. invitándome a beber en ellos...

Dulce sabor...
Dulce sensación...
Dulce excitación...

Y no puedo resistir mas y deseo penetrar dentro de ella y explotar mi ardor en su interior...
Pero ella... avida de llevarme al limite de mis sensaciones... busca hacerme llegar a donde no he llegado jamás...

Llena su boca de cava...
Me mira ardientemente sensual...
Sonrie...
Y se inclina haciendo que mi cintura se eleve para sacar mi erecto miembro fuera del agua...
Y su boca se funde con el... inyectando en mi el chisposo cava.. arrancando gemidos de placer de mi garganta...

Se retira...
Coge un cubito de hielo...
Lo pasa por sus tambien erectos pezones..
Su calor natural los derrite...
Mi cuerpo se arquea de nuevo volviendo a mostrar mi excitada erección...
Sonrie de nuevo...
Coge otro cubito...
Lo mete en su boca y...
De nuevo mi miembro se pierde dentro de ella..., sintiendo el calor que desprende y el frio gelido del cubito...

Sensaciones llevadas al extremo...
Sensaciones sentidas en su totalidad...
Sensaciones que me arrastran a un mundo de placer sensual y morboso...

Y sólo fue el principio...
Aquel jacuzzi..., mi primer jacuzzi me enseñó, de manos de aquella mujer.. lo placentero que puede ser el sexo humedo...

Un autentico placer...

sábado, 29 de diciembre de 2012

Entre dar y recibir...

 
 
En el sexo buscamos ese punto de equilibrio entre dar y recibir, entre ser quien otorga el placer y ser quien lo recibe, entre el hacer disfrutar y disfrutar...
 
Un equilibrio que no siempre es fácil, porque para que exista se debe dar una compenetración que no es simple y que no surge así como así, sobre todo en "amantes" nuevos, en "amantes" que no son repetitivos. Y es que esa novedad siempre excitante y motivante, hace a la vez que exista ese desconocimiento que no facilita el equilibrio porque no conoces sus gustos, como darle el máximo placer ni cuando parar y pasar a ser el que recibe o a la inversa.
La novedad, el cambio de pareja de juegos sexuales, es siempre un plus excitante que motiva y atrapa, pero a la vez es un factor de desconocimiento que evita que exista ese conocimiento que nos lleva al equilibrio justo entre dar y recibir, entre recibir y dar...
 
Y si eso es complicado en el juego del sexo, más lo es en el sexo de pago, porque en ese momento se une el desconocimiento con el factor del péndulo del tiempo, que hace que ese juego que estás compartiendo tenga la guillotina de la hora dispuesta a cortar el juego cuando la señal llega a su hora... Y todo ese compartir puede quedare en sólo dar o en sólo recibir.
 
Sin duda si la señal de fin del tiempo llega cuando sólo has recibido, te puedes quedar con la sensación de que has "tenido lo tuyo" y que si ella no... tampoco es tan grave, aunque ella sin duda, a pesar de ser un trabajo, merece recibir el premio del placer por su buena y profesional actividad. Pero lo cierto es que esa es la más habitual de las situaciones, en que nosotros abandonamos esa cita temporal con la satisfacción del placer recibido y ella regresa a su mundo sin nosotros...
Aunque en ocasiones, sucede lo contrario... y es que los que amamos compartir, los que amamos dar, los que amamos entregar el placer, en ocasiones anteponemos ese dar al recibir y cuando llega la campana que nos despierta del sueño..., hemos entregado todo nuestro tiempo a dar sin recibir. Ese compartir se ha convertido en una entrega, en una busqueda de que nuestra compañera temporal de juegos goze, sienta, disfrute y sea consciente de que ella es la que importa y que su placer está por encima del de uno mismo...
 
Damos, entregamos y el tiempo termina sin recibir... y entonces el compartir parece menos compartir, el ser dos parece más ser uno para el otro, el buscar ese momento de dos parece ser el momento en que uno se entrega para que ella sienta... y por eso cuando el final llega y debes decir adios, algo de sensación de "vacío", de no haber "obtenido" lo que desabas queda en tí...
 
Pero..., soy como soy, siento como siento y aunque parta de la cita sin haber recibido el placer buscado..., lo cierto es que en mí queda la sensación de que he sabido compartir, he sabido dar lo que esa persona que estaba conmigo también puede querer y desear...
 
Entre dar y recibir... por mucho que extrañe y aunque sea en el sexo de pago..., siempre preferiré dar..., pero sobre todo: COMPARTIR!!!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Personaje o Realidad...



En el mundo del sexo de pago, puede suceder y a veces sucede que la profesional edifica un personaje que es el que presenta a sus clientes o potenciales clientes. No siempre lo que uno encuentra, lo que la profesional muestra, es lo que de verdad es esa persona, si no que ella ha decidido construirse a partir de su "nombre de guerra", una actitud, una pauta de comportamiento, un modo de ser que es el que ha decidido es el que usará en su actividad profesional, aunque no siempre tiene que coincidir con como es esa persona más allá del desarrollo de su actividad.

Ese cambiar algo de una, ese mostrar actitudes distintas a las que uno está habituado es algo lícito y comprensible, porque quien más quien menos, en ocasiones establece perfiles de comportamiento distintos en la vida laboral y en la vida privada. 

Todo el mundo tiene derecho en decidir actuar en cierto modo cuando ejerce una actividad laboral y ajustar su comportamiento a lo que se espera de ese ejercicio laboral. Y por ello en el sexo de pago, con sus connotaciones particulares, se hace aún más lícito ese construir un personaje que es el que se va a utilizar para tratar de conseguir el máximo de beneficio en el desarrollo de la actividad.

Y ese construir una personalidad "laboral", no es exclusiva de las profesionales, si no que los propios clientes, en ocasiones también esgrimen una actitud alejada de su día a día y es la que utilizan al moverse en el ambiente del sexo de pago.

Se construyen personajes y se usan en ambos lados para cada uno en su justa medida sentirse más "cómodo" en el trato personalizado que exige esta profesión. Pero ese modo de actuar no es general, si no que mucha gente, se presentan ante clientes o profesionales como verdaderamente son, con sus pautas de comportamiento habituales y su modo de ser diario, sin esconder nada de uno y siendo uno mismo ante los demás.

¿Qué es mejor...?, ¿ser uno mismo o dejar que el personaje de ficción ocupe el lugar de uno...?.

No hay respuesta segura..., pero si se que yo, prefiero ser siempre yo mismo...

sábado, 6 de octubre de 2012

El perfil del cliente



Una bloguera a la que sigo, Sofía, y que escribe mucho y bien sobre la prostitución desde el punto de vista de una profesional, escribió sobre los posibles perfiles de clientes esto que pongo a continuación:

http://sofiatalcual.blogspot.com.es/2012/09/perfiles-de-clientes.html

Perfiles de clientes
 
Hoy me lanzo a la piscina. Me lanzo sin tan siquiera bikini y sin mirar si hay agua. Espero explicarme bien, o sea, encontrar agua.

Ya hace bastante que Lucía (compañera escort con blog ya desaparecido) escribió sobre tipos de clientes y yo misma pensé en hacer algo parecido. Con el tiempo he ido dándole vueltas a este tema y he caído en la cuenta de una serie de cosas que quiero compartir con vosotr@s aunque me gane ciertas críticas.

¿Por qué venís realmente con nosotras? En muchos casos está claro que es por ganas de sexo, ganas de estar con una chica más joven, atractiva y, por supuesto, atenta y algo complaciente. Si no eres atenta, si no te amoldas al cliente, ellos suelen quejarse. Es normal, lo entiendo, pagan por un servicio que "se espera" sea lo más "natural" posible.

Los clientes (por regla general, como es inevitable estoy generalizando) no tienen un interés especial en estar con "la chica detrás de la escort". No les interesan nuestros problemas (ellos ya tienen los suyos), ni si estamos cansadas (al panadero no se le deja eludir su trabajo porque tenga sueño) o si les encontramos atractivos (no están ligando con nosotras, pagan para evitarlo).

La mayoría de los clientes nos tratan como lo que somos: prostitutas. Son los del perfil "puteros". No lo digo como algo malo (más bien todo al contrario), sino que ellos vienen para tener sexo a cambio de dinero. No buscan auto-engañarse, ni excusas, ni mentiras. Eso no quiere decir que nos traten mal, sino que suelen tratarnos con respeto. Preguntan lo que hacemos y lo que no, y si les convence, vienen, tenemos relaciones y se van. En muchísimos casos ni conoces sus nombres ni te interesan. ¿Acaso el panadero pregunta el nombre a sus clientes?

Hay otros clientes que difieren un poco. Son los que llamaría "perfil amante". Nos tratan como a sus amantes, que no es ni mejor, ni peor a que nos traten como a prostitutas... Es distinto. No muy distinto, lo reconozco, pero de un amante se conoce su nombre, el amante no sólo quiere sexo sino también algo de compañía. Un hombre regala cosas a su amante, y así (a veces) nos traen algún detallito.

Somos su refugio, la válvula de escape de su (generalmente) esposa y resto de familia. Están con nosotras porque les alegramos la vida de un modo que no sólo puede conseguir el sexo.

El tercer tipo es el "perfil novio". Sí, "novio". Algunos hombres no nos tratan como amantes sino como novias. ¿Cuál es la diferencia? La actitud y el interés hacia ti. Las amantes saben que hay otra, a las amantes se las visita por el sexo... A las novias, no. Las novias suelen ser "las únicas" (ya me entendéis...) y puedes estar con tu novi@ simplemente paseando o hablando. Claro que hay sexo, pero no siempre.

La relación entre novios es a dos bandas, por así decirlo, el novio no va a insistir en tener sexo si ella no quiere, el novio se interesa por los problemas de la novia y el novio quiere conocer a su novia.

Estos 3 perfiles no están reñidos con los gustos de cada tipo de cliente. Es decir, un putero puede pedirle a su puta que se vista de colegiala, igual que el marido a su amante o el novio a su novia. Los fetiches, los juegos, los servicios "especiales" no tienen nada que ver. La diferencia es su actitud, la diferencia es el auténtico motivo por el que están contigo. Tampoco importa si están casados o lo han estado, eso no importa, no son "novios" o "amantes" de verdad.

El putero es el más sincero y más realista. No se engaña, es el hombre que compra una barra de pan porque le gusta el pan y ya no tiene. Si el pan está duro, se quejará y puede que no vuelva más a tu panadería. Hay otras muchas que hacen el pan como a él le gusta, ¿por qué arriesgarse? Viene porque quiere, porque le gusta y porque puede.

El amante es realista, pero quiere más. Creo que los que buscan una amante querrían otra cosa en su casa o en su vida. Quieren compañía, pero necesitan sexo. Es decir, si la escort no es guapa, agradable y muestra interés por los problemas de su cliente, ellos dejarán de venir. No quiero que suene a que les llamo interesados, simplemente ellos buscan a una amante: una chica joven, guapa, que les de mucho sexo y les escuche cuando les va mal en su trabajo o en casa. Es lo que buscan y es por lo que pagan.

Estos amantes compran el pan no sólo porque tengan hambre, sino porque les entretiene darse un paseo por la calle hasta la panadería y charlar allí un poco con el panadero.

¿Y los novios? Ellos no son realistas. No buscan sexo, sino estar contigo. El amante o el putero se lanzarán a meterte mano cuando vienen con muchas ganas pero el novio, no. El novio es sólo realista en saber que tú eres una prostituta, por eso aceptarían de buen grado "sólo hablar", porque puedes estar cansada de trabajar.

¿Qué buscan realmente? El "putero" no va a buscar un sucedáneo de pan, es lo que quiere y hay panaderías ¿para qué buscar otra cosa? El "amante" podría querer tener a una amante de verdad, es decir, una chica que sólo esté con él y que sea realmente la otra. Pero hacer eso conlleva muchos riesgos, muchos nos cogen a nosotras como sucedáneos: somos discretas, no vamos a enamorarnos de ellos, ni a pedirles más atención.

Pero si un hombre quiere una novia, ¿por qué iba a conformarse con algo que ni se le parece? ¿Es que son demasiado feos? ¿Son muy tímidos? ¿unos bordes? Bordes, desde luego que no. El "novio" es dulce por naturaleza, desde que te besa. Quizás sean tímidos pero no necesariamente feos. Conozco alguno y, si os soy sincera, en otras circunstancias no hubiera tenido problemas en intentar algo con ellos y, es más, si otras mujeres les conocieran pensarían igual.

¿Entonces? Creo que vienen para sentirse mejor. Alguno puede que se enamore de una de nosotras (no lo descartemos) pero, los que no son fieles, creo que es porque disfrutan de nuestros piropos y halagos sinceros. Y es que en alguno de estos casos realmente he disfrutado como nadie de la compañía de este cliente "novio".

Son atentos, a veces jóvenes, nada feos, limpios, amables, cariñosos y consiguen alegrarte. Y ellos lo saben y creo que es eso lo que buscan. Creen que no pueden aspirar a ligarse a una chica como nosotras (a veces se equivocan, creedme) y se contentan con pensar que nos han alegrado, que les hemos preferido a otros clientes y que deseamos volver a verlos.

Sé que mis 3 perfiles parecen insuficientes, y que más de un cliente pensará que se puede tener interés por la vida de una escort sin dejar de saber que ella hace esto por dinero. Es cierto, quizá sea incapaz de trasmitiros exactamente la sutil diferencia entre un "putero" educado que te pregunta un "¿qué tal?" y un "novio" que te pregunta lo mismo y que te ha pedido que le recibas de enfermera.

Yo lo noto al estar con ellos, al hablar y notar que uno de ellos sabe cómo funciona este negocio y el otro quizás no. Sabes que uno de ellos no espera nada más de ti, que cuando te besa sólo quiere excitarse más y, sí, por supuesto espera hacerte disfrutar pero (sin ofender) sientes que asume que tú disfrutarás. El otro quiere que disfrutes y no teme tirarse 20 minutos practicándote sexo oral para conseguirlo. Es su forma de actuar, de mirarte y de tocarte. Sus ideas y cómo las pone en la cama o en el sofá.

Quizás la sutilidad es "la dulzura" de uno con respecto al resto, o quizás sea algo subjetivo que creo notar. Un mero reflejo de mis deseos: quiero que este cliente de verdad me aprecie y me trate como a su novia.

Es una buena reflexión, pues es cierto que se nos puede "catalogar", que se nos puede definir en uno u otro modo, porque en el fondo todos terminamos por seguir los mismos patrones con los matices pertinentes en cada caso... 

Y es que ser cliente es ser persona que opta por buscar encontrar ese servicio que precisa en cada momento y que no es el mismo en todos lo casos. Y no sólo eso, si no que el mismo cliente puede en ciertos casos comportarse según un perfil o bien seguir un perfil diametralmente opuesto, porque a veces lo que busca el cliente es cubrir su carencia del momento y es en ese momento en que saca ese perfil más necesitado y puede ser, sin dejar de ser la misma persona, que el cliente actue como putero, amante, novio o... todo en uno.